La regla: esa gran desconocida

Sí, la regla. O la menstruación, o el periodo, o la señora de rojo. A mí me gusta llamarla regla, aunque pueda ser una palabra algo incómoda para algunos. Sea cual sea el nombre que tú prefieras, seguro que cuando llega piensas con alivio o tristeza (según cuales sean tus planes de futuro, ahí no me voy a meter) que no hay embarazo, pero que el ciclo está funcionando correctamente. Pues bien, seas hombre o mujer, quizás te sorprenda saber que el tema de la regla no es tan sencillo como la mayoría pensamos.

Empecemos explicando qué es la regla. A grandes rasgos, en cada ciclo menstrual, que suele durar unos veintiocho días de media, el cuerpo de una mujer se prepara para un embarazo. Se engrosan las paredes del útero, que se llaman endometrio, formando una capa de tejido muy mullida que es perfecta para que un embrión recién formado se implante y crezca en él. Si no se produce la fecundación, es decir, si el óvulo que se libera en el ciclo no se fusiona con ningún espermatozoide, y, por tanto, no hay embarazo, esta capa mullida no sirve de nada, así que se desprende de las paredes del útero y se expulsa del cuerpo, acompañado de una pequeña cantidad de sangre. Esto es la regla.

O sea que si tienes reglas tu cuerpo se prepara en cada ciclo para que en tu útero crezca un bebé. ¿Garantiza eso que seas fértil? Por sorprendente que parezca, la respuesta es un rotundo no. La fertilidad depende de muchos factores: lo “acogedor” que sea el endometrio (lo que se llama en reproducción asistida receptividad endometrial), que el recorrido que haga el óvulo desde el ovario al endometrio no tenga obstrucciones, que se liberen o no óvulos durante el ciclo y la calidad de los propios óvulos, entre otras cosas.

Aquí nos surge otra duda, ¿es posible que haya menstruación si no se libera ningún óvulo? De nuevo, la respuesta puede ser desconcertante, pero sí, es posible que haya menstruación sin ovulación. De hecho, es lo que ocurre durante el uso de anticonceptivos orales. La píldora anticonceptiva contiene una cantidad fija de las hormonas que orquestan el ciclo menstrual: estrógeno y progesterona. Como los niveles de estas hormonas son los mismos durante todo el ciclo (una pastilla al día), los ovarios no reciben ninguna señal de que tienen que liberar el óvulo. La señal natural queda “ahogada” por las hormonas que se administran desde el exterior. Digamos que es como si estando en una discoteca intentas escuchar la alarma de tu despertador: no hay manera. El endometrio, sin embargo, solo necesita que esas hormonas estén presentes para prepararse. Vamos, que le da igual Maluma que Good Morning Good Morning de los Beatles. Cuando la música para, es decir, cuando los niveles bajan al dejar de tomarnos la píldora (o al tomarnos pastillas de placebo, que no tienen hormonas), esa es la señal para que el desprendimiento del endometrio, y por tanto la regla, comience. Es decir, podemos bloquear la liberación de óvulos y aún así, tener menstruación.

Ahora bien, ¿puede darse al contrario? ¿puede haber ovulación sin menstruación? Si una mujer no tiene la regla, es poco probable que esté produciendo las hormonas necesarias para la liberación del óvulo, así que seguramente no haya ovulado.

Por último, ¿es posible tener la regla durante el embarazo? Sí. Bueno, no. Me explico: cuando ocurre la fecundación y el embrión llega al endometrio, este se implanta, como si fuera una semilla echando raíces en el tejido, y eso puede provocar un ligero sangrado que, si bien es más corto y escaso que la menstruación, puede llegar a confundirse. Por tanto, no, no hay menstruación, pero sí puede haber sangrado durante el embarazo. Ojo.

La regla lleva mucho tiempo siendo un gran tabú y seguramente por eso la mayor parte de nosotros no conoce muy bien qué es lo que realmente nos indica su llegada. No se estudia en profundidad en el colegio, ni se habla de la salud menstrual con la frecuencia que se habla de, por ejemplo, la salud bucal. Damas y caballeros, os animo a aprender un poco más acerca de la regla, a hablar de ella y a entenderla mejor, porque nos guste más o menos, la mitad de la población mundial convive, ha convivido o convivirá con ella una vez al mes.

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